Y lo mismo le da el showbusiness informático (La red social) que un relato corto de Fitzgerald (El curioso caso de Benjamin Button) o una panoplia de asesinos en serie (Alien 3, Seven o Zodiac). Fincher habla del hombre, de sus contradicciones, y era lógico que el productor Scott Rudin le ofreciera la versión estadounidense de Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres. Si hablamos de traiciones, periodismo de investigación, venganza, dolor y violaciones, Fincher parece la opción correcta.
Millennium, que se estrena en España el viernes 13, está protagonizada por Mikael Blomkvist, ese periodista Ãntegro que probablemente jamás firmarÃa un embargo de crÃtica de cine... hecho habitual en el reino de los grandes estudios de Hollywood y que el crÃtico de la revista The New Yorker, David Denby, se saltó para publicar antes que nadie su reflexión sobre Los hombres que no amaban a las mujeres, para escándalo de Sony, la productora de la pelÃcula... y para gran cabreo del director, que explica airado mediante una interminable perorata: "Entiendo el mundo en el que vivimos, de velocidad constante y de dar el primero la noticia. De acuerdo, pero no deberÃamos reventar ese placer al espectador. Más aún, es que a mà no me interesa la crÃtica en absoluto. No quiero que nadie analice y destripe una pelÃcula. Solo quiero que me digan "tienes que verla" esas cinco o seis personas cuyo criterio y gusto respeto. Los embargos están hechos para ayudar en una labor. He hablado con Denby de esto, e incluso entiendo la labor de Harry Knowles [creador de la web destripadora de secretos de Hollywood Ain"t it cool news]. Pero no ayudan a este negocio, ni a sus creadores. No es cierto que democraticen las múltiples voces que se escuchan en el mundo del cine. La crÃtica de Denby fue buena, pero ese no es el asunto. El asunto es que si valoras el sentarte en una sala a oscuras con otras 750 personas a disfrutar de una experiencia emocional, no debes reventarla. Cuanta más gente cuchichee sobre la pelÃcula, más se degrada la experiencia para el resto. Y por dios, los crÃticos hablan de los filmes cuando ya están rematados. Su opinión no sirve de nada. Cuando se estrena una pelÃcula, estate seguro de que alguien ya sabe cómo recuperar su presupuesto. Y en esos planes no entran los crÃticos".