Es tan fácil: se busca un tÃtulo, al voleo o en algunos sitios, se hace uno, un par de clicks y listo, baja a la computadora de uno, por ejemplo, La caverna de Saramago; por ejemplo, Santa Evita , de Tomás Eloy MartÃnez, por ejemplo Las particulas elementales , de Michel Houellebecq. Si uno fuera a la librerÃa hoy y comprara la edición más barata de cada uno de esos libros, gastarÃa por los tres 185 pesos. Pero acá, en el sillón de casa y a puro click eso puede ser gratis. De esta manera, la Española dijo que deja de escribir por la piraterÃa. Y calentó un debate muy actual.
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Esto, muchos clicks, fue lo que hizo que la escritora española LucÃa EtxebarrÃa –que en 2004 ganó los 600.000 euros del Premio Planeta– pusiera el grito en el cielo la semana pasada. Su novela El contenido del silencio , contó en Facebook, se pirateó más de lo que se vendió. Entonces ella decidió dejar de escribir. “Empieza a ser hora de que me busque un trabajo”, dijo.
Más allá de la decisión personal, EtxebarrÃa pone en tiempo presente un miedo que la industria editorial viene conjugando en futuro desde hace tiempo: el de que la piraterÃa ahorque a los “productores de contenidos” y la industria se quede sin nada para vender. La descarga torrencial ya ocurrió con la música, claro, pero los músicos capean el aguacero dando recitales y es más difÃcil pensar en una reconversión similar para los escritores.
Cristina Fallarás, editora de Sigueleyendo.es, una editorial digital, dice que lo de EtxebarrÃa no tiene sentido: “Es una tonterÃa de LucÃa. No se puede saber cuántas descargas ilegales tiene. Si son tantas, señal de que las ventas le van de maravilla. Nadie deja de escribir por tener más lectores”.